Abner Ballardo

La semana pasada me encontré con un amigo de la universidad después de años y nos detuvimos un rato para conversar. En la universidad eramos bien fanáticos por aprender sobre tecnología, hacking, virus, etc. aunque debo admitir que él era un mejor estudiante que yo por leguas de distancia. (lo cual no necesariamente muestra la calidad del profesional)

Ya sabía donde estaba trabajando, así que le pregunte como es el trato en esa empresa y en especial como llevan los proyectos (escuché comentarios negativos y quería confirmar datos). Luego de ponernos al día en algunas cosas, se me ocurrió hacerle una pregunta sobre FOSS – ya que durante la universidad yo le comenté hasta el cansancio y de manera muy radical sobre el poder del FOSS y su forma de desarrollo de software.

Le pregunté si estaba apoyando algún FOSS porque el tienen un gran talento y dado que también compartía algunas ideas del FOSS pensé que en algún momento decidió apoyar algún proyecto o quizás animarlo a que lo haga. La respuesta me sorprendió: “Yo ya no programo”.

Mi primera reacción fue reírme y le respondí que yo ya llevo años que no tengo el rol de programador en mi trabajo pero eso no indica que no pueda programar por hobby o para apoyar a un FOSS. Es más no estar al día en las nuevas técnicas y/o tecnologías, por lo menos en términos generales, es un delito (el delito de hacer lo mismo siempre, no mejorar, no evolucionar, estar estancado!!!)

Era un tema apasionado y no pudimos completar nuestra pequeña polémica. En la próxima oportunidad será con un par de pisco sour’s para tener una reunión ágil e iterativa!

Happy hacking!